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   México, D.F.
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Sin aproximación por exceso: el feminicidio en el Distrito Federal y en otros Estados de México

A Nuestras Hijas de Regreso a Casa

Feminicidio, es decir una violencia sistemática que sufre una mujer por el hecho de ser mujer, una palabra que la frescura del neologismo ha sustituido el peso de la realidad. Un tema que la Organización Mundial de la Salud ha decidido asumir en el marco de la IX Conferencia Mundial sobre Prevención de las Lesiones y Promoción de la Seguridad. Feminicidio que, como ha sido definido por Diane Russell ya en 1976 ante el Tribunal Internacional para los Crímenes contra las Mujeres de Bruselas, no sólo expide un certificado de defunción: lo acompaña y prepara su camino una larga lista de violencias que agudizan el sufrimiento de la víctima y agravan el delito, como el abuso verbal y físico, el incesto, la violencia sexual, el secuestro, las mutilaciones, la tortura tanto física como psicológica, pero también la esterilización forzada, la maternidad impuesta por la criminalización del aborto y de la anticoncepción, la negación a la alimentación y a la salud, la detención arbitraria.

En México, el feminicidio dibuja un mapa trágico: el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM (CEIICH) publica, en relación al año 2004, el dato de 4 niñas o mujeres asesinadas cada día: 1,205 almas en un solo año, 6 mil en el periodo 1999-2005.
La violencia contra las mujeres mueve atroces tentáculos en el territorio americano, si se considera que en Colombia, según el Centro de Referencia Nacional sobre Violencia del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, cada 6 días muere una mujer por mano de su propio compañero o de un ex conviviente. En Guatemala, según lo que reporta el Grupo Guatemalteco de Mujeres, el número de muertes violentas de mujeres entre el año 2000 y 2005 ha sido de 2,170. La principal causa de muerte es la herida de arma de fuego, a la que sigue el estrangulamiento, pero los cuerpos casi siempre presentan huellas de tortura y de violencia sexual. En Perú, ante la inexistencia de datos oficiales sobre el número de asesinatos en contra de mujeres, la única manera para tener un registro de ellos parece ser el de la prensa: según los principales medios de comunicación, sólo entre enero y septiembre de 2001 se cuentan 30 casos. En Bolivia, de 2003 a 2004 se han registrado 373 feminicidios, de los que más del 7% corresponde a mujeres menores de 20 años. En Argentina, según el Centro de Encuentros Cultura y Mujer, sólo en la provincia de Buenos Aires, entre 1997 y 2003, se han reportado 1,072 feminicidios, lo que equivale a una muerta cada dos días y medio.

Los números deberían representar frías estadísticas, pero dejan de serlo si se piensa que sacan a flote cuerpos de mujeres, muertas. Aun así, es difícil presentar cifras definitivas (también porque las muertes no acaban): fuentes distintas proporcionan datos diferentes y aún no existe un sistema para uniformar estos números con tres ceros, que ni siquiera cubren toda la realidad si se considera que a menudo un feminicidio, por pudor o por ignorancia de los derechos, ni siquiera es denunciado y que de todos modos mueve principalmente el interés sólo de organizaciones civiles y de derechos humanos, periodistas, abogados, ciudadanos comunes y corrientes. Madres, hermanas, padres (obviamente, la información representa una grave amenaza para quien se regocija en la impunidad).

Lo de Ciudad Juárez en el Estado de Chihuahua es el caso más famoso a nivel internacional, pero este mapa del horror se propaga como reguero de pólvora. Entre las entidades federativas que presentan el mayor índice de asesinatos de mujeres, se señalan el Estado de Veracruz, el Estado de México y el Distrito Federal. Dramática es también la situación registrada de los Estados de Nuevo León, Guanajuato, Tabasco, Guerrero, Morelos, Tlaxcala, Yucatán y Chiapas; este último es el que registra, según las investigaciones emprendidas por la Comisión Especial para el Feminicidio en la República Mexicana, 1,456 feminicidios en el último lustro. La diputada Marisela Contreras Julián ha definido Oaxaca como “la entidad federal más peligrosa para las mujeres”: según el Observatorio Ciudadano del Feminicidio, entre mayo de 2006 y marzo de 2007, es decir en menos de un año, 112 mujeres han sido asesinadas por parte del marido o novio.

En Ciudad Juárez todos son cómplices: la condición de frontera, las inversiones empresariales sin ética, la ilegalidad y la intimidación del narcotráfico, la falibilidad y la corrupción de jueces, policía, altos funcionarios y empresarios. Un ultraje que sacude la memoria de las mujeres asesinadas, y que afecta también a las demás víctimas de estos crímenes: los hijos, que se tienen que enfrentar con la foto en primera plana de su propia madre con los pantalones bajados a la altura de las rodillas y el cabello impregnado de sangre, esperma y desierto. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua habla de 370 víctimas hasta septiembre de 2005, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de 263 hasta junio de 2003, Amnistía Internacional de más de 370 hasta agosto de 2003, la Fiscalía Mixta de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua de 353 hasta marzo de 2005, y la Fiscalía Especial de la Procuraduría General de la República de 323 hasta enero de 2005. Según el Observatorio Ciudadano del Feminicidio, entre 1993 y 2005 se han reportado 442 asesinatos de género, es decir feminicidios.

El Estado de Guerrero es conformado por 77 municipios, de los cuales 30 se consideran al borde de la pobreza extrema y del subdesarrollo (pero es el mayor productor de amapola en el país). Dicha situación afecta particularmente a la población indígena y específicamente a las mujeres que se distinguen por la extrema escasez de recursos económicos y legales a su disposición. De manera particular se habla de condiciones de marginación para cuatro grupos etnolingüísticos presentes en el territorio: nahuas, mixtecos, tlapanecos y amuzgos. Con respecto al total de hablantes de lenguas indígenas – más de 365 mil en el año 2000 – cerca de 125 mil son monolingües. La mayoría de la población de este Estado ignora sus propios derechos y el contenido de las leyes; además, la información legal gratuita es muy escasa. Se trata del Estado con la más alta presencia militar, justificada en años anteriores por la lucha a la guerrilla “rebelde” en el territorio y sucesivamente por la guerra al narcotráfico. En este Estado el 31% de las violaciones a los derechos humanos corresponde a la violencia sexual, justicia negada, abuso de autoridad, intimidación y privación de la libertad. En 2004 el Estado de Guerrero se ubicaba en el cuarto lugar en la triste clasificación nacional de los homicidios de mujeres: entre 2001 y 2005 han sido asesinadas 863 niñas y mujeres (CEIICH).

Por lo que concierne el Estado de Morelos, no obstante en 2007 se haya presentado en el Senado de la República el Proyecto de un Punto de Acuerdo sobre los feminicidios en Morelos, se eleva el número de muertes por feminicidios, sobre todo en Cuernavaca, Jiutepec, Yautepec, Cuautla e Xochitepec, donde se concentra más de la mitad de la población. Hasta mediados de 2008, explica José Martínez, integrante de la Comisión Independiente de Derechos Humanos A.C (CIDHAC), se registraron 18 casos. En 2007 fueron detectados 26 casos. Según el Comité contra los Feminicidios en Morelos, en el primer semestre de 2007 en el Estado de Morelos se perpetraron 17 asesinatos de género, sin ninguna aproximación por exceso.

El Estado de Veracruz presenta un porcentaje alto de comunidades indígenas donde el doble de las mujeres respecto a la población masculina no habla español. Las leyes actuales, denuncia el CEIICH, no toman en cuenta características y necesidades de la población indígena femenina local, víctima de violencia feminicida, sexual, familiar e institucional. El CEIICH registra el dato de 1,494 niñas y mujeres asesinadas entre 2000 y 2005 en una entidad tristemente célebre por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres por edad, clase social, etnia e ideología.

El Estado de México engloba 125 municipios, de los cuales los más grandes son Ecatepec de Morelos, Nezahualcóyotl, Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, Toluca y Chimalhuacán. Una parte significativa de la población vive en los 40 municipios limítrofes al Distrito Federal, constituyendo el Área Metropolitana de la Ciudad de México, uno de los conglomerados urbanos más grandes del mundo que desde la mitad del siglo XX ha atraído un flujo migratorio mixto, procedente de distintas entidades federativas. De hecho, además del español, se registran hablantes de numerosas lenguas indígenas. En 2004 estaba en el tercer lugar en la clasificación nacional de los homicidios de mujeres. En 4 años, de 2000 a 2003, han sido asesinadas 1,288 niñas y mujeres (CEIICH). Según el Observatorio Ciudadano del Feminicidio, en el Estado de México durante 2006 fueron víctimas de feminicidio 138 mujeres, y sólo hasta junio de 2007 se cuentan otros 73 asesinatos. Cabe señalar que las condiciones sociales de las mujeres en los municipios con la tasa más alta de homicidios son diversas e incluyen los más altos niveles de marginación social, al mismo tiempo de un alto grado de integración social e instrucción.

El Distrito Federal es una de las cinco entidades más pobladas del país. Las zonas donde se registra el porcentaje más alto de homicidios de mujeres coinciden con las que la Procuraduría llama “zonas criminógenas”, entre las que se encuentran las delegaciones municipales de Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Iztapalapa, Venustiano Carranza e Miguel Hidalgo. El CEIICH señala el dato de 743 mujeres y niñas asesinadas en el D.F. entre 1999 y 2005 con armas de fuego y blancas, ahorcamiento y sofocamiento. Según los datos de la PGJDF, sólo en un 40% de los casos se llega al arresto del presunto responsable o se emite una orden de arresto.
Según la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres (Envim, 2003), el 66.8% de la población femenina ha sufrido violencia – por parte de su propio compañero, de su padre o madre o de cualquier otro integrante de la familia o extraño – al menos una vez en la vida; un cuarto de la población comparte la afirmación que las mujeres dejan que los hombres les peguen.
Una “alerta de violencia feminicida” ha sido declarada en La Merced, donde se concentra gran parte de la prostitución urbana que muchos han comparado a un estado de esclavitud. Se registran numerosísimos casos en los que las mujeres – a menudo menores de edad, que provienen sobre todo de Chiapas y Oaxaca, pero también de otros países como Guatemala y El Salvador – cotidianamente son objeto de violencias y agresiones hasta sus peores consecuencias: además de la explotación sexual, la discriminación y la trata, la muerte. En julio de 2007 fueron las mismas prostitutas las que denunciaron el asesinato de cinco de sus compañeras, de la cuales una al séptimo mes de embarazo: las mujeres fueron encontradas muertas en diversos hoteles de paso en La Merced.

Pese a las promesas por parte del gobierno federal y de los locales y la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la mayoría de los casos no ha sido resuelto y no se han identificado a los culpables. Son muertes que se tornan invisibles por la impunidad, pues a menudo se recurre a la frecuente excusa de violencia doméstica, olvidando que la  Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia permite a la policía allanar el domicilio donde se está perpetrando la violencia, posiblemente para distinguirse en el papel de defensa de la víctima y no de carnífice.

BIBLIOGRAFÍA
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM (CEIICH) http://www.ceiich.unam.mx/00000000/51AceFeI.php
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos
http://www.laneta.apc.org/cidhmor/agenda-mujeres.html
http://amdh.org.mx/mujeres/menu_superior/Feminicidio/5_Otros_textos/2.pdf
http://www.feminicidio.cl/map/map1.php?id=17
http://www.feminicidio.cl/intranet/documentos_doc/femicidioseimpunidad[1].pdf
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/06/index.php?section=capital&article=036n1cap
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/08/index.php?section=capital&article=044n1cap


 

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