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Cistitis

La cistitis es una infección del tramo urinario, que provoca una inflamación, muy común sobre todo en la población femenina. Normalmente ocurre cuando las bacterias entran en el tramo urinario subiendo por la uretra; de ahí alcanzan la vejiga y empiezan a multiplicarse. Más raramente las bacterias pueden alcanzar la vejiga a partir de una infección de otras partes del cuerpo (riñones o intestino). En la mayoría de los casos, esta infección es acompañada por síntomas bien precisos:

  • urgente necesidad de orinar
  • sensación de ardor durante la micción
  • frecuente micción con volumen reducido de orines
  • sangre en los orines
  • orines turbios y malolientes
  • sensación de presión en la parte baja del abdomen
  • alteraciones de la temperatura

El aparato urinario es constituido por los riñones, uréteres, vejiga y uretra. Todos estos elementos tienen un papel muy importante en el proceso de eliminación de los residuos del cuerpo. Los riñones, que se sitúan en la parte alta y posterior del abdomen, filtran los residuos de la sangre y regulan la concentración en el cuerpo de diversas sustancias. Los uréteres tienen la tarea de llevar la orina de los riñones a la vejiga, donde se detiene hasta ser expulsada del cuerpo pasando por la uretra. Aunque el sistema urinario esté conformado para mantener afuera dichos enemigos microscópicos – la vejiga por ejemplo segrega una suerte de barrera protectora que no permite a las bacterias anidarse en sus paredes, la orina cuenta con propiedades antibacterianas que inhiben la proliferación de bacterias- algunos factores pueden favorecer la proliferación de bacterias ocasionando la infección.

  • E. coli
  • tuberculosis o infecciones micóticas
  • exposiciones a radiaciones de la vejiga
  • tumores en la vejiga
  • cistitis intersticial
  • algunos fármacos

Hay un tipo particular de cistitis, llamada “cistitis de luna de miel”, un disturbio que afecta a las mujeres poco después de terminar una relación sexual. Los síntomas son específicos y duran un par de días: a una hora del final del coito, se advierte ardor, sensación de vejiga llena y necesidad de orinar con urgencia.

Principales factores de riesgo

Las cistitis son las infecciones bacterianas más difundidas entre la población femenina: el 20-30% de las mujeres adultas entre 20 y 50 años de edad desarrolla uno o más episodios cada año; la incidencia aumenta con la edad, durante el embarazo y en las mujeres diabéticas. La mayor difusión de este problema entre las mujeres se debe a la particular conformación de las vías urinarias, es decir a la brevedad de la uretra femenina (3 centímetros) que facilita la propagación de gérmenes presentes en el área vaginal.

Las mujeres sexualmente activas tienden a desarrollar más frecuentemente la cistitis: la relación sexual puede ayudar las bacterias, normalmente presentes en la zona genital femenina, en el proceso de subir hacia la uretra. El uso del diafragma puede aumentar el riesgo de contraer la infección, así como los cambios hormonales que se experimentan durante el embarazo.

Otros factores de riesgo:

  • variaciones del flujo de los orines: una condición que se puede verificar ya tanto en los hombres como consecuencia del hinchamiento de la próstata por la edad, como en ambos sexos a consecuencia de condiciones de estancamiento;
  • variaciones en el sistema inmunológico: por ejemplo, las implicadas por la diabetes;
  • uso prolongado de catéteres.

Reglas de prevención

  • beber muchos líquidos, de preferencia agua simple;
  • orinar con frecuencia: es fundamental evitar la retención prolongada de los orines;
  • limpiarse con papel higiénico de adelante hacia atrás para no favorecer la transmisión de bacterias de la zona anal hacia la vaginal, la uretra y luego la vejiga;
  • preferir baños en regaderas que en tinas;
  • lavar con cuidado y delicadeza la zona anal y vaginal, al menos una vez al dia y con agua simple y, en su caso, jabones líquidos;
  • vaciar lo antes posible la vejiga después de una relación sexual, tomando también un vaso de agua que puede ayudar a expulsar las bacterias.

Cura

Si se presenta la sintomatología específica antes mencionada, es preciso acudir a un médico. El diagnóstico adecuado incluirá un examen de orines, que confirme el disturbio. La terapia es normalmente la antibiótica, cuyo espectro debería cubrir los microorganismos causantes de la infección, sin perjudicar la flora bacteriana intestinal y perineal. La duración de la terapia varía según la gravedad de la infección. Sin embargo, es importante que se lleve a cabo completamente, verificando que la infección haya sido completamente erradicada.

Consejos generales

En espera que la terapia antibiótica surta efectos, es posible seguir algunas normas higiénico-dietéticas para aliviar el dolor y evitar la evolución de la infección.

  • Seguir una dieta ligeras
  • Evitar té negro, café, alcohol, especias y picante
  • Beber mucha agua para aumentar la eliminación de orina
  • Tomar baños calientes y, en su caso, irrigaciones vaginales para aliviar el dolor
  • Aplicar compresas de agua caliente en el abdomen y en la espalda

Si la cistitis es curada tempestivamente y de forma correcta, los síntomas desaparecen normalmente en un par de días. Podría persistir cierto malestar por un par de semanas y se necesitan alrededor de 15 días antes de que los orines vuelvan a ser limpios y transparentes. Difícilmente las infecciones del tramo urinario llevan a complicaciones.

Sin embargo, si las infecciones son subestimadas y descuidadas, pueden afectar a los riñones; las infecciones renales permanentes pueden dañar los órganos. Como de costumbre, niños y ancianos son los más expuestos a los daños renales por infecciones a nivel de la vejiga.
 
 

 

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