El hirsutismo una patología de la mujer caracterizada por una anormal distribución del vello con una localización de tipo masculina. En las mujeres afectas por hirsutismo, en efecto, se observa la aparición de vello en zonas del cuerpo que normalmente están totalmente o casi totalmente sin vello, como patillas, barbilla, cuello, areolas mamarias, tórax, en área inmediatamente superior o inferior al ombligo, así como en muslos, espalda. Frecuentemente se asocia a acné, calvicie con patrón masculino (alopecia androgénica) e irregularidades menstruales. El porcentaje de mujeres afectas por hirsutismo varía entre un 5% y un 10%.
Es necesario distinguir el hirsutismo de la hipertricosis que en cambio define un aumento del vello en regiones del cuerpo que, en un sujeto de sexo femenino, son normalmente dotadas de vello.
La hipertricosis, a menudo constitucional, no representa el síntoma de ningún problema de tipo médico, pero causa a la mujer sólo una molestia estética de fácil resolución. En cambio, el hirsutismo es la expresión de un desorden endocrino por el cual, en este caso, es necesario consultar el médico (ginecólogo o endocrinólogo).
Causas
En la mayoría de los casos el hirsutismo se debe a patologías ováricas (por ejemplo, el ovario poliquístico en un 65-85%) o de patologías de las glándulas suprarrenales que causan un aumento de la secreción de andrógenos y pueden depender del suministro excesivo de hormonas andrógenas o derivadas de la progesterona.
Los andrógenos son hormonas masculinas que son producidas, a partir de la pubertad, también en la mujer; son secretados por los ovarios y las glándulas suprarrenales y son responsables de la aparición de vello en el cuerpo.
Asimismo, existe una forma de hirsutismo definida idiopática o familiar, que se manifiesta en mujeres que secretan cantidades normales de andrógenos y que es originada por una aumentada sensibilidad del cutis hacia estas hormonas.
Para tratar en forma eficaz y definitiva a la paciente el médico debe identificar la causa que ha determinado la anómala aparición de vello. Es fundamental relevar si los valores de hormonas andrógenas son superiores a la norma y establecer si han sido producidas por los ovarios o por las glándulas suprarrenales.
Una vez que se haya delineado el cuadro clínico de la paciente, el médico puede escoger el tipo de terapia más idóneo. En la mayoría de los casos en los que se registra la presencia de un tumor, se vuelve necesario quitarlo mediante operación quirúrgica.
Los tratamientos farmacológicos prevén generalmente el suministro de antiandrógenos y de estroprogestínicos para regularizar el metabolismo de las hormonas andrógenas y reducir la velocidad de crecimiento del vello.
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