Los quistes ováricos son pequeñas bolsas envueltas en una pared, que generalmente contienen sustancias líquidas o sólidas y están localizadas en uno o ambos ovarios. Representan una de las patologías ginecológicas más comunes sobre todo en mujeres en edad fértil, pero también durante la adolescencia o la menopausia.
Existen diversas formas de quistes ováricos:
1) funcionales, cuya formación se relaciona a alteraciones hormonales del ciclo ovulatorios; estos quistes son de naturaleza benigna y generalmente transitorios, porque tienden a reabsorberse espontáneamente en unas cuantas semanas. Se subdividen en:
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foliculares, que se forman cuando un folículo (particular estructura localizada en el ovario donde madura el óvulo) a la hora de la ovulación no sufre la fisiológica ruptura, sino crece y se llena de líquido.
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luteales, que se forman cuando el cuerpo lúteo, originado por la transformación del folículo tras la ovulación, no se reabsorbe sino se hincha llenándose de líquido o de sangre.
2) orgánicos o no funcionales, en su mayoría quistes dermoides, que se originan de un residuo de tejido embrional y que pueden contener en su interior fragmentos de piel, hueso, cabello y cartílago.
Síntomas
Los quistes ováricos son frecuentemente asintomáticos, pero en algunos casos pueden determinar la insurgencia de algunos síntomas, como:
- dolores abdominales
- ciclo menstrual no regular
- dolor durante las relaciones sexuales
- dificultad al orinar
- sensación de pesadez en el vientre
Los quistes particularmente grandes pueden romperse causando a la mujer mucho dolor y peligro.
Diagnóstico y tratamiento
Por un correcto diagnóstico es suficiente una visita ginecológica y un ultrasonido pélvico y/o transvaginal, que permiten determinar la naturaleza de los quistes.
Los quistes funcionales no requieren en su mayoría ningún tipo de tratamiento porque se reabsorben espontáneamente. De no ser así, se recurre generalmente al suministro de la píldora anticonceptiva que, al arrestar el funcionamiento de los ovarios, favorece la reabsorción del quiste. Si éste no desaparece, si tiende a agrandarse, si provoca dolor, se procede a la remoción quirúrgica.
Los quistes no funcionales requieren generalmente intervención quirúrgica para ser removidos y eliminar las posibilidades en el tiempo de que se vuelvan tumores malignos. De preferencia la operación se realiza en laparoscopía, practicando tres pequeños hoyos bajo el ombligo, a través de los cuales se insertan los instrumentos quirúrgicos. En particulares condiciones (grandes dimensiones del quiste, obesidad de la mujer, natura maligna del quiste) se realiza en laparotomía, con la realización de una incisión en el abdomen mediante una técnica similar a la de parto cesáreo.
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